El gran esfuerzo no es suficiente para combatir la piratería digital en España

Cuando hablamos de piratería digital, pocos seremos los que se sientan totalmente inocentes de haber adquirido contenido protegido por el derecho de autor y la propiedad intelectual, la piratería es un negocio que lamentablemente llegó para quedarse, al menos no se ve todavía una metodología clara para controlar el mercadeo en la red, si bien el esfuerzo (valioso) por parte del sector industrial, los diferentes gobiernos e incluso la policía ha logrado disminuir por lo menos en España los números de la piratería en los últimos dos años, seguirá siendo un problema permanente.

Es difícil juzgar al consumidor de contenido copiado o “pirata”, ya que, el simple hecho de tener conexión a internet te permite descargar o visualizar una cantidad de archivos y softwares desde plataformas no oficiales, eso conlleva a hacer una pregunta muy obvia: ¿si se tienen las herramientas bien sea para obtener toda la discografía de tu artista favorito, o los últimos libros de un escritor fetiche, porque no aprovecharlas?

Desde TIC Segura somo conscientes de que es difícil que el internauta siga siempre las pautas legales a la hora de consumir contenido digital, si bien no compartimos el hecho de que sea tan fácil conseguir música, series, películas, softwares, libros entre otros, entendemos el modo de consumo del internauta español.

Valoramos el esfuerzo de los últimos dos años para combatir a quienes hacen negocio con la piratería, y ese sentido si nos alineamos totalmente con las autoridades, sobre todo por respeto a la industria y las diferentes personas, artistas, empresas, y demás creadores de contenido, el valor de lo que hacen debe ser respetado y no copiado.

En ese sentido, España ya no es mencionada a nivel internacional como un país con nivel especialmente significativo de piratería digital, lo cual se debe principalmente al aumento de oferta legal en diferentes plataformas y a las medidas tomadas por el gobierno.

Dentro de estas medidas cabe mencionar el bloqueo de páginas web, campañas de sensibilización para informar detalladamente a los usuarios, bases legales estrictas en contra de quienes participan en la piratería y efectos colaterales como el manejo y control de contenido digital.

Sin embargo, el incremento de la oferta legal de contenidos ha sido el gran pilar de la lucha contra la piratería, y es que desde que la industria se dio cuenta de lo difícil que es evitar este negocio, decidió hacerle competencia en el mismo medio, es decir, ofrecer el mismo contenido de forma muy fácil y práctica al usuario, y sobre todo de tal forma que sea accesible para una gran mayoría.

Si nos vamos a los números las cifras son contundentes, con respecto a los accesos ilegales, en el 2017 bajó un 3% en comparación con el año 2016, pasó de ser 4.128 millones a 4.005 millones de accesos, mientras que el valor de lo pirateado cayó un 6% desde los 23.294 millones de euros del año anterior, hasta los 21.900 millones, lo que siguen siendo cifras importantes y que dan la razón a lo que comentábamos al principio.

Ahora bien, lo extraño del caso tiene que ver con el lucro cesante, que no es más que la pérdida de ganancia legítima como consecuencia de la actividad de la piratería, es decir, todo el dinero que pudo haber percibido en primer lugar las industrias correspondientes por la venta directa del contenido digital, y los impuestos que dejaron de percibirse en hacienda.

Es cierto los accesos e ingresos de la piratería bajaron, pero debido a que el valor de lo que es copiado o vendido en internet sin los permisos es muy elevado, el lucro cesante creció el último año un 4,1% hasta alcanzar la cifra de los 1.857 millones, eso sólo por parte de la industria cultural, la cuantía que, entre IVA, IRPF y cotizaciones, han dejado de ingresar las arcas públicas asciende a 575 millones de Euros.

El perfil del internauta que accede a contenido pirata en España es de hombres entre 17 y 34 años, aunque en últimamente se ha observado un aumento de consumo por las mujeres, sobre todo en contenido literario, estas personas se escudan en el excesivo precio de los contenidos y en considerar “suficiente” el pago de su conexión a Internet como justificación de su actividad, incluso es probable que muchos ni siquiera se den cuenta de lo que hacen al descargar contenido, sobre todo por la rapidez y facilidad de acceder a ellos.

La verdad es una guerra difícil de luchar hasta que se logre concretar un tipo de control en internet, lo cual no es fácil debido a la característica de la red, que busca ser libre y pública por muchos problemas que ello pueda traer, de hecho, el control excesivo podría desencadenar otros problemas mayores a nivel de corrupción y desconfianza por parte del consumidor.

Queda de parte de la industria competir a nivel de mercadeo y facilitar las cosas al consumidor, lo cual poco a poco es a lo que se están resignando, aun cuando no ganen lo que se espera de sus creaciones.

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